// Sobre buenos, malos, esclavos y arquitectos en general…
Remezcla de la conferencia de Carlos García dentro del ciclo “Después/desrés/after PFC” de la Universidad de Alicante, el pasado 1 de diciembre.
Carlos es un ex-alumno de la Escuela de Alicante que recientemente ha presentado su tesis para el Master MPAA de la ETSAM (¡¡enhorabuena!!), que versa sobre el EXODUS, proyecto final de Rem Koolhaas. Es, además, uno de los principales agentes agitadores del mayor cambio en la dinámica docente de la escuela alicantina, producido tras la huelga del 2003.
Espero que Carlos disculpe la transcripción de lo expuesto, en ocasiones alterada por mis propias inquietudes y notas desordenadas. Por otro lado, al ser un ciclo orientado a ver cómo ha sido la vida de algunos alumnos tras la Universidad, tiene cierto carácter autobiográfico, aunque en este texto trataré de estructurarlo acentuando aspectos más generales. Así, diferenciaré un primer bloque, donde Carlos se cuestiona su identidad dentro del contexto socioeconómico actual, y un segundo, que se bifurca en una reflexión a cerca de la docencia en las escuelas de arquitectura y una exposición de su Tesis “Atlas del Éxodus”.
DEFINICIÓN, REDEFINICIÓN… ¿RESILIENCIA?
La ponencia arranca reflexionando sobre la necesidad de conocerse para autodefinirse, potenciar las capacidades y construir las bases que nos permitan perseguir nuestros anhelos. Así, uno de los hilos conductores fue el concepto de BIOGRAFÍA FANTASEADA, construida. Un “yo” alternativo, generado a partir de intereses, deseos y pulsiones reales o imaginados, que en su caso, encuentran en su pareja al agente que liga con el “yo físico”¹.
Este ejercicio de análisis, requiere de una postura de extrañeza permanente. Parece, además, muy oportuno hoy día, cuando la figura del arquitecto aparece tan desdibujada. Según las palabras del conferenciante “[…] somos -los arquitectos- víctimas de una flexibilidad aparente”, que nos obliga a una profunda redefinición de nuestro papel en la sociedad con carácter urgente. Personalmente destaco el léxico de la exposición de Carlos, repitendo frecuentemente la palabra “víctima” y el concepto de “cambio”, pero no desde una postura derrotista, si no crítica.
En este punto, proyectó una gráfica que me encantaría poder mostrar, pero que trataré de describir lo mejor posible. En dicha gráfica, apoyada en dos ejes de ordenadas y abcisas, Carlos García plasma su historia desde el año de ingreso a la Universidad, como estudiante de económicas (si no recuerdo mal) hasta el día de hoy, con sus estudios de doctorado, pasando por su estancia en Arquitectura Técnica, Arquitectura y sus colaboraciones en varios despachos, destacando su paso por OMA y recientemente en Estudio Lamela. Es especialmente interesante el orden de exposición, ya que parece plasmar sus experiencias confrontándolas entre sí.
Sobre este eje temporal de coordenadas, proyecta la línea de su experiencia profesional como arquitecto, que alcanza un máximo en el Estudio Lamela. Sobre ésta, superpone su experiencia académica, cuyo interés es más reciente y que se presenta inversa a la primera, tocando fondo en su estancia en el estudio madrileño, y que actualmente sitúa en sus máximas cotas. Finalmente aparece su gráfica de ingresos, que despunta en el mismo periodo que ya cité (muy divertida y esclarecedora la foto del propio Carlos en una habitación de hotel de San Petersburgo durante un viaje de trabajo… reloj de diseño incluido); y la línea de su biografía fantaseada, casi paralela a la académica.
Conclusión del bloque 1:
Destaco este documento porque plasma las experiencias y sobre todo las dudas de alguien que ha vivido una época llena de oportunidades en el campo de la Arquitectura (podríamos decir incluso saboreando el éxito, dentro del modelo que aún se plantea en nuestras escuelas) y que se cuestiona su papel en el mercado actual. Él pudo disfrutar de obra construida, porque cuando empezó a colaborar en proyectos para estudios, lo normal es que estos se contruyeran. Yo en cambio, con no muchos años de diferencia respecto a él, nunca he podido disfrutar de esa experiencia, ya que en los aproximadamente 6 años que llevo colaborando con estudios, normalmente ha sido para concursos que, aún habiendose ganado, no se ejecutan debido la situación económica.
EL BUENO, EL MALO Y EL ZOMBIE

(imagen superior, cartel publicitario de la película “Wasting Away”, porque los zombies también son personas)
Con un recorte de periódico, el ponente abre el segundo de mis bloques, posicionándose dentro del pesimista contexto actual, aportando un mensaje optimista muy necesario. Dicho recorte, una crítica musical sobre un grupo llamado “El Espanto”, el titular rezaba “El triunfo de lo cotidiano”. Al parecer, este grupo lo forma una pareja cuya dedicación principal no es la propia música, y que se reúne los fines de semana para tocar y divertirse. La frase destacada se encontraba dentro de la noticia y decía: “Gente que sube con 30 años a un escenario, no lo hace para triunfar en la música, si no para NO FRACASAR EN LA VIDA”. Esta máxima, la de despreocuparse del triunfo sin caer en el derrotismo, sin dejar de pelear por lo que uno desea, cobra una nueva dimensión dentro del entorno académico.
Carlos García define las escuelas de Arquitectura como “lugares de miedo”: de miedo a lo que hay dentro y, ahora, miedo a lo que espera fuera. “ Dentro -sigue- se premia el acierto impoluto, y se penaliza el fracaso, con ese eterno rotulador rojo.” El estudiante teme ser considerado “malo”, y anhela ser “bueno”.² Conceptos como “buenos y malos” que se repiten y que forman parte de un léxico muy koolhaasniano.
Y es que vivimos sobrepresionados. NO PASA NADA. Deberíamos vivir de un modo más despreocupado. La situación actual nos sitúa en medio de una gran nada, sin futuro (ni pasado), por lo cual no debemos “sentir la presión de inventar el movimiento moderno”. Como dijo, citanto “Filosofía Zombi” de Jorge Fernández Gonzalo: “Los zombies actúan sin miedo a nada, porque nada importa”.
EXODUS
La segunda parte de la conferencia tiene un carácter más biográfico³.
Carlos García habla frecuentemente de Rem Koolhaas. Es lógico, debido a su paso por OMA y a el tema de su Tesis. Pero creo que va más allá. Hablo de intereses y sobre todo, de la influencia que un personaje como el “archistar” holandés tiene en los arquitectos de nuestra generación, más si se ha tenido contacto con él. Carlos presenta un vocabulario que denota semejanzas con los proyectos de Rem, especialmente en lo referente a la moral y a lo ambiguo de la misma.
Como es costumbre en Alicante, su PFC surge de su portfolio, generando un enunciado propio. En su caso, desemboca en una experiencia acuática que formaliza en un objeto con una doble envolvente, donde se generan una serie de paisajes topográficos cambiantes. Lo realmente relevante de esta historia, como más adelante veremos, es que su calificación fue un 5. Esto le produjo un malestar que, unido a un apetito de nuevas experiencias lejos de casa, le lleva a buscar trabajo en el extranjero, con dos destinos remarcados: SANAA y OMA. Finalmente consigue entrar en el estudio neerlandés.
Esa insatisfacción y extrañeza continuadas que comenté al principio, unidas a su pareja, motivan su regreso a España. Desde Madrid colaborará en el Estudio Lamela y desarrollará proyectos personales, además de contactar con Juan Herreros. Coincide con éste durante la defensa de su cátedra “Forma y Organización: John Hejduk y Cedric Price”. Esto le acaba de convencer para iniciar sus estudios de Máster y Doctorado en Proyectos Arquitectónicos Avanzados. El problema vino al comprobar que para poder iniciarla se exigía un 7 en el PFC, aunque la intervención de Herreros le posibilitó iniciar su investigación (y que a la postre obtuviera un sobresaliente). Ésta trata sobre el “Exodus” y la influencia que este proyecto tuvo en OMA y en su fundador Rem Koolhaas.
La Tesis de Carlos narra cómo el joven periodista neerlandés de 25 años, Rem Koolhaas, sintió una gran fascinación por el constructivismo ruso, especialmente por su capacidad para generar nuevos programas, y consideraba el movimiento utópico como “estúpidamente optimista”. Por todo esto, decide ir a Londres, cuna de los proyectos utópicos, a batallar desde dentro. Allí topará con Peter Cook, profesor que acostumbraba a diferenciar entre alumnos buenos y malos, por lo que Rem habría optado por “camuflarse” como buen alumno. También coincidirá con Elia Zenghelis, que le acompañará y ayudará en su etapa británica, y con quien posteriormente fundará OMA.
Exodus, nace de una visita de Koolhaas a Berlín, de la cual extrae 3 conclusiones:
-La “ciudad libre” se encerraba dentro de una polilínea
-La línea (el Muro) no era homogénea
-La belleza de este muro sólo era equiparable al horror que producía
Como ejercicio, el proyecto parte de un gesto simple y radical: trazar una franja y aseverar que todo lo que hay dentro es bueno y, el/lo que quede fuera, malo. Los que entren, formarían parte de la construcción de la propia arquitectura que les encierra, prisioneros voluntarios de la Arquitectura. Es un proyecto, además, donde se empiezan a ver trazas de lo que será posteriormente OMA/AMO, como la postrproducción como sistema de trabajo; la doble moral, que choca con el carácter “bondadoso” que frecuentemente adopta el arquitecto; las reminiscencias constructivistas; o el peso de la carga teórica, frente a la representación gráfica. Precisamente, Carlos despieza el Exodus destacando los más de 23.500 caracteres de que consta este proyecto, frente a las 18 imágenes que lo componen. Esto reflejaría, la mayor capacidad creativa y editable del texto frente a la imagen.
Esta relación entre texto e imagen es lo que trata de representar Carlos en la imagen que acompaña a la publicación de un extracto de su Tesis en la revista Pasajes, donde el Doctor Caligari (OMA se llamaba originalmente Dr. Caligari Cabinet of Metropolitan Architecture), donde se plantea si los actuales programas docentes nos han convertido en prisioneros voluntarios de la imagen de arquitectura.

“El texto en Koolhaas es libre e impunemente traiciona a la imagen, dominándola, como el Doctor Caligari domina en este collage con el que ilustro el artículo, desde el mundo textual de Exodus a Cesare que se halla encerrado en el mundo gráfico del mismo”.45
Conclusión de los bloques 2 y 3:
El único miedo no debe ser el de no triunfar, si no el no poblar nuestra biografía fantaseada. Habrán imprevistos, como el traspiés de la nota del PFC de Carlos, y cambios en el escenario en que nos movemos. Pero no temamos, pues no debemos rendir cuentas a nadie. Da igual ser buenos o malos. No seamos prisioneros de artificios visuales ni aprobaciones sociales. Seamos nosotros.
Y eso, sólo conseguiremos desde la insatisfacción, no aceptando las cosas como nos son dadas, desde el movimiento y reinvención constantes.
Notas:
Este elemento de unión entre el personaje real y su identidad paralela, dopada, me recuerda un poco a los Totems de la película “Origen” de Chris Nolan, que permitían mantener ambos separados pero conectados.
El tema del color rojo, llevó mi mente a uno de esos recuerdos de infancia, cuando vi Star Wars por primera vez. Recuerdo que siendo niño me llamó la atención el uso del color para dejar claro quiénes eran los buenos y quién malos: los láseres de las tropas del imperio, los malos, eran rojos, así no te liabas en las batallas (y quedaba un punto adoctrinante de fondo que con el tiempo he apreciado).
Si queréis más información sobre Carlos os recomiendo su página www.unarquitectos.com o que os pongáis en contacto con él, ya que parece un tipo bastante amable y accesible.
Extracto del artículo “Texto e imagen: amigos, enemigos y amantes” publicado en la revista Pasajes de Arquitectura. Más info.
Podéis encontrar más sobre la Tesis de Carlos en el número 171 de la revista “Circo”, de Mansilla y Tuñón.